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De la conciliación a la corresponsabilidad Naciones Unidas presentó iniciativa que busca mejorar la conciliación laboral y familiar en Uruguay 10/08/2012 Integrantes de empresas, del gobierno, de la universidad y de gremios sindicales fueron convocados por el PNUD y ONU Mujeres a un desayuno de trabajo para analizar cómo está Uruguay en el tema de conciliación con corresponsabilidad social e informar sobre los primeros pasos de una iniciativa que pretende imprimirle mayor velocidad a un asunto que tímidamente comienza a ganar agenda en el escenario local.
Lavar, cocinar, limpiar la casa, tender camas, barrer, cuidar de las personas cuando enferman, de las niñas y niños, de los adultos mayores, hacer las compras de la semana, planificar gastos son algunas de las tareas sin remuneración del vasto e invisible universo doméstico y de cuidados. Un universo sobre el que depende buena parte del bienestar de las personas y que en Uruguay recae, mayoritariamente, sobre las mujeres. Situación que coloca en desventaja a las mujeres a la hora de participar del mercado laboral. La conciliación con corresponsabilidad social aparece en este escenario como una alternativa clave para avanzar en uno de los temas más duros de la igualdad de género.
Con el propósito de tender puentes y superar problemas de jergas y enfoques, el desayuno se inició con una mesa teórica. Karina Batthyány de la Universidad de la República señaló la importancia de que el reparto de tareas deje de tratarse como un problema individual que se resuelve puertas adentro de cada casa y marcó la necesidad de que distintos actores (el Estado, las empresas y las familias) asuman responsabilidades y tomen medidas. “Está claro que una mujer sin trabajo remunerado, sin educación, sin vivienda negociará en franca desventaja”, ejemplificó para mostrar la necesidad de políticas que intervengan en un asunto de hondo calado social. Alertó, asimismo, sobre los peligros de las políticas destinadas a ”ayudar” a las mujeres a conciliar vida laboral y familiar, ya que se diseñan sobre la idea de que cuidar es algo que sólo las mujeres saben, hacen y deben hacer.
Desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Anaclara Matosas coincidió en que en la corresponsabilidad está una de las claves para aumentar la participación laboral y la ocupación de las mujeres: disminuir la brecha de ingresos y la informalidad por sexo. La experta llamó la atención sobre un fenómeno mundial. En todo el mundo, y también en Uruguay, las mujeres están protagonizando la creación de trabajos no típicos. Aunque para la técnica estos trabajos en sí mismo no son negativos advirtió que muchas veces se caracterizan por jornadas de tiempo parcial, salarios bajos, poca seguridad en el empleo, que generalmente no cuentan con otras prestaciones como asignaciones familiares o licencias y que ofrecen pocas oportunidades para el desarrollo y la formación profesional.
Según Matosas, jornadas muy extensas e imprevistas, trabajos con cambio de turno o con días libres rotativos, precarios servicios de transporte, falta de servicios universales destinados al cuidado de niños y niñas son algunos de los obstáculos para la igualdad que presenta el actual mercado de trabajo en Uruguay. Destacó su relación con la pobreza y que son los hogares con menores ingresos los que más pierden en este terreno. Planteó, en este sentido, la necesidad de políticas públicas coordinadas e integradas a un panorama general de protección social.
El gobierno también se sumó a la discusión. Eduardo Pereyra, quién está a cargo de la Dirección Nacional de Empleo informó en el desayuno que el tema de la corresponsabilidad estuvo presente en las mesas de diálogo por el empleo que su institución impulsó el año pasado. En dicho ámbito se llegó a la conclusión de que para Uruguay, con una tasa de desempleo tan baja y con una participación de los hombres casi al tope, es imprescindible desarrollar herramientas para incorporar a las cerca de 200.000 mujeres que hoy no participan del mercado de trabajo.
Pereyra saludó la presencia del Gerente General de Cutcsa, Fernando Barcia, y destacó como positivo el acercamiento de esta empresa de transporte a la temática de la corresponsabilidad. Cutcsa es una entidad integrada mayoritariamente por hombres, en donde la inmigración y la familia han dejado una fuerte marca identitaria, y en la que la incorporación de mujeres en los últimos años ha generado una serie de transformaciones de la empresa como tal. Pereyra planteó que la cultura es el ámbito que más desafíos presenta para la corresponsabilidad, por lo que espera que la experiencia que está iniciando Cutcsa pueda dejar lecciones para ser trasferida a otros sectores altamente masculinizados.
El proyecto que lleva adelante el PNUD y ONU Mujeres en Uruguay tienen como línea de acción principal el desarrollo de una experiencia piloto de conciliación con corresponsabilidad en por lo menos una rama de actividad económica. Cuenta con un mapeo realizado por la economista Soledad Salvador para apoyar la toma de decisión sobre dónde es posible desarrollar las experiencias piloto.
Para Salvador, las dificultades más frecuentes para conciliar entre la vida familiar y laboral son aquellas asociadas fundamentalmente a la extensión de la jornada laboral y a las posibilidades de adecuar los tiempos de trabajo remunerado con las responsabilidades familiares. Su mapeo señala al sector transporte y comunicaciones y al de química y metálica como idóneos para la intervención en corresponsabilidad. Ambos sectores se distinguen por tener jornadas laborales para hombres y mujeres de larga extensión, por su baja participación femenina y su baja precariedad laboral.
A partir de los datos del mapeo, Marisa Acosta -coordinadora del proyecto - ha realizado una serie de reuniones con distintos actores de estos sectores para evaluar la viabilidad de la experiencia piloto. Tanto la empresa Cutcsa como el Sindicato de la Industria del Medicamento y Afines (SIMA) han mostrado interés en sumarse a la iniciativa.
Al cierre de la actividad, la politóloga Verónica Pérez presentó los avances de una guía que recoge una serie de experiencias de la región con el objetivo de inspirar a otras empresas a incorporar medidas de conciliación con corresponsabilidad. Pérez explicó que estas medidas pueden agruparse en tres tipos.
En un primer lugar, están las medidas “conciliatorias de secuencia o alternancia” entre los tiempos destinados al trabajo y a la familia. Están diseñadas para reducir las tensiones y choques entre las responsabilidades de ambas esferas. En este grupo se encuentran las licencias, las modalidades de trabajo de medio tiempo y todas las formas de flexibilizar las jornadas laborales en el tiempo y el espacio.
En un segundo grupo están las medidas de “tipo derivativo” que son las que consisten en sacar del ámbito de la familia las tareas de cuidado y llevarlas hacia el mercado o los servicios públicos. Son medidas derivativas los subsidios para compra de servicios de cuidado, la creación de servicios públicos de guarderías y extensión de los horarios escolares.
Finalmente, la politóloga Pérez presentó al tercer grupo de medidas que se caracteriza por la “reorganización de roles productivo y reproductivo entre hombres y mujeres”. Informó que estas medidas buscan impulsar trasformaciones en el mercado laboral que admitan alternativas al modelo de hombre proveedor. Aquí se incluyen las licencias por paternidad y las licencias parentales por casos especiales de cuidado. Estas políticas son las que por excelencia promueven la conciliación con corresponsabilidad. Implementadas de manera extendida contribuyen a equiparar los costos laborales de hombres y mujeres para las empresas. Pérez señaló al factor cultural como el mayor obstáculo para que estas medidas de “reorganización” ganen impuso.
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