Resolución aprobada por la Asamblea General
[sin remisión previa a una Comisión Principal (A/55/L.2)]
55/2. Declaración del Milenio
La Asamblea General
Aprueba la siguiente Declaración:
Declaración del Milenio
I. Valores y principios
1. Nosotros, Jefes de Estado y de Gobierno, nos hemos
reunido en la Sede de las Naciones Unidas en Nueva York del 6 al 8 de
septiembre de 2000, en los albores de un nuevo milenio, para reafirmar
nuestra fe en la Organización y su Carta como cimientos indispensables
de un mundo más pacífico, más próspero y más justo.
2. Reconocemos que, además de las responsabilidades que todos tenemos
respecto de nuestras sociedades, nos incumbe la responsabilidad
colectiva de respetar y defender los principios de la dignidad humana,
la igualdad y la equidad en el plano mundial. En nuestra calidad de
dirigentes, tenemos, pues, un deber que cumplir respecto de todos los
habitantes del planeta, en especial los más vulnerables y, en
particular, los niños del mundo, a los que pertenece el futuro.
3. Reafirmamos nuestra adhesión a los propósitos y principios de la
Carta de las Naciones Unidas, que han demostrado ser intemporales y
universales. A decir verdad, su pertinencia y su capacidad como fuente
de inspiración han ido en aumento conforme se han multiplicado los vínculos
y se ha consolidado la interdependencia entre las naciones y los
pueblos.
4. Estamos decididos a establecer una paz justa y duradera en todo el
mundo, de conformidad con los propósitos y principios de la Carta.
Reafirmamos nuestra determinación de apoyar todos los esfuerzos
encaminados a hacer respetar la igualdad soberana de todos los Estados,
el respeto de su integridad territorial e independencia política; la
solución de los conflictos por medios pacíficos y en consonancia con
los principios de la justicia y del derecho internacional; el derecho de
libre determinación de los pueblos que siguen sometidos a la dominación
colonial y la ocupación extranjera; la no injerencia en los asuntos
internos de los Estados; el respeto de los derechos humanos y las
libertades fundamentales; el respeto de la igualdad de derechos de
todos, sin distinciones por motivo de raza, sexo, idioma o religión, y
la cooperación internacional para resolver los problemas
internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario.
5. Creemos que la tarea fundamental a que nos enfrentamos hoy es
conseguir que la mundialización se convierta en una fuerza positiva
para todos los habitantes del mundo, ya que, si bien ofrece grandes
posibilidades, en la actualidad sus beneficios se distribuyen de forma
muy desigual al igual que sus costos. Reconocemos que los países en
desarrollo y los países con economías en transición tienen
dificultades especiales para hacer frente a este problema fundamental.
Por eso, consideramos que solo desplegando esfuerzos amplios y
sostenidos para crear un futuro común, basado en nuestra común
humanidad en toda su diversidad, se podrá lograr que la mundialización
sea plenamente incluyente y equitativa. Esos esfuerzos deberán incluir
la adopción de políticas y medidas, a nivel mundial, que correspondan
a las necesidades de los países en desarrollo y de las economías en
transición y que se formulen y apliquen con la participación efectiva
de esos países y esas economías.
6. Consideramos que determinados valores fundamentales
son esenciales para las relaciones internacionales en el siglo XXI:
• La libertad. Los hombres y las mujeres tienen
derecho a vivir su vida y a criar a sus hijos con dignidad y libres
del hambre y del temor a la violencia, la opresión o la injusticia.
La mejor forma de garantizar esos derechos es contar con gobiernos
democráticos y participativos basados en la voluntad popular.
• La igualdad. No debe negarse a ninguna persona ni a ninguna nación
la posibilidad de beneficiarse del desarrollo. Debe garantizarse la
igualdad de derechos y oportunidades de hombres y mujeres.
• La solidaridad. Los problemas mundiales deben abordarse de manera
tal que los costos y las cargas se distribuyan con justicia, conforme
a los principios fundamentales de la equidad y la justicia social. Los
que sufren, o los que menos se benefician, merecen la ayuda de los más
beneficiados.
• La tolerancia. Los seres humanos se deben respetar mutuamente, en
toda su diversidad de creencias, culturas e idiomas. No se deben temer
ni reprimir las diferencias dentro de las sociedades ni entre éstas;
antes bien, deben apreciarse como preciados bienes de la humanidad. Se
debe promover activamente una cultura de paz y diálogo entre todas
las civilizaciones.
• El respeto de la naturaleza. Es necesario actuar con prudencia en
la gestión y ordenación de todas las especies vivas y todos los
recursos naturales, conforme a los preceptos del desarrollo
sostenible. Sólo así podremos conservar y transmitir a nuestros
descendientes las inconmensurables riquezas que nos brinda la
naturaleza. Es preciso modificar las actuales pautas insostenibles de
producción y consumo en interés de nuestro bienestar futuro y en el
de nuestros descendientes.
• Responsabilidad común. La responsabilidad de la gestión del
desarrollo económico y social en el mundo, lo mismo que en lo que
hace a las amenazas que pesan sobre la paz y la seguridad
internacionales, debe ser compartida por las naciones del mundo y
ejercerse multilateralmente. Por ser la organización más universal y
más representativa de todo el mundo, las Naciones Unidas deben
desempeñar un papel central a ese respecto.
7. Para plasmar en acciones estos valores
comunes, hemos formulado una serie de objetivos clave a los que
atribuimos especial importancia.
II. La paz, la seguridad y el desarme
8. No escatimaremos esfuerzos para liberar a nuestros
pueblos del flagelo de la guerra —ya sea dentro de los Estados o entre
éstos—, que, en el último decenio, ha cobrado más de cinco millones
de vidas. También procuraremos eliminar los peligros que suponen las
armas de destrucción en masa.
9. Por todo lo anterior, decidimos:
• Consolidar el respeto del imperio de la ley en
los asuntos internacionales y nacionales y, en particular, velar por
que los Estados Miembros cumplan las decisiones de la Corte
Internacional de Justicia, con arreglo a la Carta de las Naciones
Unidas, en los litigios en que sean partes.
• Aumentar la eficacia de las Naciones Unidas en el mantenimiento de
la paz y de la seguridad, dotando a la Organización de los recursos y
los instrumentos que necesitan en sus tareas de prevención de
conflictos, resolución pacífica de controversias, mantenimiento de
la paz, consolidación de la paz y reconstrucción después de los
conflictos. En este sentido, tomamos nota del informe del Grupo sobre
las Operaciones de Paz de las Naciones Unidas1, y pedimos a la
Asamblea General que examine cuanto antes sus recomendaciones.
• Fortalecer la cooperación entre las Naciones Unidas y las
organizaciones regionales, de conformidad con las disposiciones del
Capítulo VIII de la Carta.
• Velar por que los Estados Partes apliquen los tratados sobre
cuestiones tales como el control de armamentos y el desarme, el
derecho internacional humanitario y el relativo a los derechos
humanos, y pedir a todos los Estados que consideren la posibilidad de
suscribir y ratificar el Estatuto de Roma de la Corte Penal
Internacional.
• Adoptar medidas concertadas contra el terrorismo internacional y
adherirnos cuanto antes a todas las convenciones internacionales
pertinentes.
• Redoblar nuestros esfuerzos para poner en práctica nuestro
compromiso de luchar contra el problema mundial de la droga.
• Intensificar nuestra lucha contra la delincuencia transnacional en
todas sus dimensiones, incluidos la trata y el contrabando de seres
humanos y el blanqueo de dinero.
• Reducir al mínimo las consecuencias negativas que las sanciones
económicas impuestas por las Naciones Unidas pueden tener en las
poblaciones inocentes, someter los regímenes de sanciones a exámenes
periódicos y eliminar las consecuencias adversas de las sanciones
sobre terceros.
• Esforzarnos por eliminar las armas de destrucción en masa, en
particular las armas nucleares, y mantener abiertas todas las opciones
para alcanzar esa meta, incluida la posibilidad de convocar una
conferencia internacional para determinar formas adecuadas de eliminar
los peligros nucleares.
• Adoptar medidas concertadas para poner fin al tráfico ilícito de
armas pequeñas y armas ligeras, en particular dando mayor
transparencia a las transferencias de armas y respaldando medidas de
desarme regional, teniendo en cuenta todas las recomendaciones de la
Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio Ilícito de Armas
Pequeñas y Ligeras.
• Pedir a todos los Estados que consideren la posibilidad de
adherirse a la Convención sobre la prohibición del empleo,
almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonal y
sobre su destrucción, así como al Protocolo enmendado relativo a las
minas de la Convención sobre armas convencionales.
10. Instamos a los Estados Miembros a que observen la
Tregua Olímpica, individual y colectivamente, ahora y en el futuro, y a
que respalden al Comité Olímpico Internacional en su labor de promover
la paz y el entendimiento humano mediante el deporte y el ideal olímpico.
III. El desarrollo y la erradicación de la pobreza
11. No escatimaremos esfuerzos para liberar a
nuestros semejantes, hombres, mujeres y niños, de las condiciones
abyectas y deshumanizadoras de la pobreza extrema, a la que en la
actualidad están sometidos más de 1.000 millones de seres humanos.
Estamos empeñados en hacer realidad para todos ellos el derecho al
desarrollo y a poner a toda la especie humana al abrigo de la necesidad.
12. Resolvemos, en consecuencia, crear en los planos
nacional y mundial un entorno propicio al desarrollo y a la eliminación
de la pobreza.
13. El logro de esos objetivos depende, entre otras
cosas, de la buena gestión de los asuntos públicos en cada país.
Depende también de la buena gestión de los asuntos públicos en el
plano internacional y de la transparencia de los sistemas financieros,
monetarios y comerciales. Propugnamos un sistema comercial y financiero
multilateral abierto, equitativo, basado en normas, previsible y no
discriminatorio.
14. Nos preocupan los obstáculos a que se enfrentan
los países en desarrollo para movilizar los recursos necesarios para
financiar su desarrollo sostenible. Haremos, por consiguiente, todo
cuanto esté a nuestro alcance para que tenga éxito la Reunión
intergubernamental de alto nivel sobre la financiación del desarrollo
que se celebrará en 2001.
15. Decidimos, asimismo, atender las necesidades
especiales de los países menos adelantados. En este contexto, nos
felicitamos de la convocación de la Tercera Conferencia de las Naciones
Unidas sobre los Países Menos Adelantados, que se celebrará en mayo de
2001, y donde haremos todo lo posible por lograr resultados positivos.
Pedimos a los países industrializados:
• que adopten, preferiblemente antes de que se
celebre esa Conferencia, una política de acceso libre de derechos y
cupos respecto de virtualmente todas las exportaciones de los países
menos adelantados;
• que apliquen sin más demora el programa mejorado de alivio de la
deuda de los países pobres muy endeudados y que convengan en cancelar
todas las deudas bilaterales oficiales de esos países a cambio de que
éstos demuestren su firme determinación de reducir la pobreza; y
• que concedan una asistencia para el desarrollo más generosa,
especialmente a los países que se están esforzando genuinamente por
destinar sus recursos a reducir la pobreza.
16. Estamos decididos, asimismo, a abordar de manera
global y eficaz los problemas de la deuda de los países de ingresos
bajos y medios adoptando diversas medidas en los planos nacional e
internacional para que su deuda sea sostenible a largo plazo.
17. Resolvemos asimismo atender las necesidades especiales de los pequeños
Estados insulares en desarrollo poniendo en práctica rápida y
cabalmente el Programa de Acción de Barbados y las conclusiones a que
llegó la Asamblea General en su vigésimo segundo período
extraordinario de sesiones. Instamos a la comunidad internacional a que
vele por que, cuando se prepare un índice de vulnerabilidad, se tengan
en cuenta las necesidades especiales de los pequeños Estados insulares
en desarrollo.
18. Reconocemos las necesidades y los problemas especiales de los países
en desarrollo sin litoral, por lo que pedimos encarecidamente a los
donantes bilaterales y multilaterales que aumenten su asistencia
financiera y técnica a ese grupo de países para satisfacer sus
necesidades especiales de desarrollo y ayudarlos a superar los obstáculos
de su geografía, mejorando sus sistemas de transporte en tránsito.
19. Decidimos, asimismo:
• Reducir a la mitad, para el año 2015, el
porcentaje de habitantes del planeta cuyos ingresos sean inferiores a
un dólar por día y el de las personas que padezcan hambre;
igualmente, para esa misma fecha, reducir a la mitad el porcentaje de
personas que carezcan de acceso a agua potable o que no puedan
costearlo.
• Velar por que, para ese mismo año, los niños y niñas de todo el
mundo puedan terminar un ciclo completo de enseñanza primaria y por
que tanto las niñas como los niños tengan igual acceso a todos los
niveles de la enseñanza.
• Haber reducido, para ese mismo año, la mortalidad materna en tres
cuartas partes y la mortalidad de los niños menores de 5 años en dos
terceras partes respecto de sus tasas actuales.
• Para entonces, haber detenido y comenzado a reducir la propagación
del VIH/SIDA, el flagelo del paludismo y otras enfermedades graves que
afligen a la humanidad.
• Prestar especial asistencia a los niños huérfanos por causa del
VIH/SIDA.
• Para el año 2020, haber mejorado considerablemente la vida de por
lo menos 100 millones de habitantes de tugurios, como se propone en la
iniciativa “Ciudades sin barrios de tugurios”.
20. Decidimos también:
• Promover la igualdad entre los sexos y la
autonomía de la mujer como medios eficaces de combatir la pobreza, el
hambre y las enfermedades y de estimular un desarrollo verdaderamente
sostenible.
• Elaborar y aplicar estrategias que proporcionen a los jóvenes de
todo el mundo la posibilidad real de encontrar un trabajo digno y
productivo.
• Alentar a la industria farmacéutica a que aumente la
disponibilidad de los medicamentos esenciales y los ponga al alcance
de todas las personas de los países en desarrollo que los necesiten.
• Establecer sólidas formas de colaboración con el sector privado
y con las organizaciones de la sociedad civil en pro del desarrollo y
de la erradicación de la pobreza.
• Velar por que todos puedan aprovechar los beneficios de las nuevas
tecnologías, en particular de las tecnologías de la información y
de las comunicaciones, conforme a las recomendaciones formuladas en la
Declaración Ministerial 2000 del Consejo Económico y Social.
IV. Protección de nuestro entorno común
21. No debemos escatimar esfuerzos por liberar a toda
la humanidad, y ante todo a nuestros hijos y nietos, de la amenaza de
vivir en un planeta irremediablemente dañado por las actividades del
hombre, y cuyos recursos ya no alcancen para satisfacer sus necesidades.
22. Reafirmamos nuestro apoyo a los principios del
desarrollo sostenible, incluidos los enunciados en el Programa 217,
convenidos en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio
Ambiente y el Desarrollo.
23. Decidimos, por consiguiente, adoptar una nueva ética
de conservación y resguardo en todas nuestras actividades relacionadas
con el medio ambiente y, como primer paso en ese sentido, convenimos en
lo siguiente:
• Hacer todo lo posible por que el Protocolo de
Kyoto entre en vigor, de ser posible antes del décimo aniversario de
la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el
Desarrollo, en el año 2002, e iniciar la reducción de las emisiones
de gases de efecto invernadero.
• Intensificar nuestros esfuerzos colectivos en pro de la ordenación,
la conservación y el desarrollo sostenible de los bosques de todo
tipo.
• Insistir en que se apliquen cabalmente el Convenio sobre la
Diversidad Biológica y la Convención de las Naciones Unidas de lucha
contra la desertificación en los países afectados por sequía grave
o desertificación, en particular en África.
• Poner fin a la explotación insostenible de los recursos hídricos
formulando estrategias de ordenación de esos recursos en los planos
regional, nacional y local, que promuevan un acceso equitativo y un
abastecimiento adecuado.
• Intensificar la cooperación con miras a reducir el número y los
efectos de los desastres naturales y de los desastres provocados por
el hombre.
• Garantizar el libre acceso a la información sobre la secuencia
del genoma humano.
V. Derechos humanos, democracia y buen gobierno
24. No escatimaremos esfuerzo alguno por promover la
democracia y fortalecer el imperio del derecho y el respeto de todos los
derechos humanos y las libertades fundamentales internacionalmente
reconocidos, incluido el derecho al desarrollo.
25. Decidimos, por tanto:
• Respetar y hacer valer plenamente la Declaración
Universal de Derechos Humanos.
• Esforzarnos por lograr la plena protección y promoción de los
derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de
todas las personas en todos nuestros países.
• Aumentar en todos nuestros países la capacidad de aplicar los
principios y las prácticas de la democracia y del respeto de los
derechos humanos, incluidos los derechos de las minorías.
• Luchar contra todas las formas de violencia contra la mujer y
aplicar la Convención sobre la eliminación de todas las formas de
discriminación contra la mujer.
• Adoptar medidas para garantizar el respeto y la protección de los
derechos humanos de los migrantes, los trabajadores migratorios y sus
familias, eliminar los actos de racismo y xenofobia cada vez más
frecuentes en muchas sociedades y promover una mayor armonía y
tolerancia en todas las sociedades.
• Trabajar aunadamente para lograr procesos políticos más
igualitarios, en que puedan participar realmente todos los ciudadanos
de nuestros países.
• Garantizar la libertad de los medios de difusión para cumplir su
indispensable función y el derecho del público a la información.
VI. Protección de las personas vulnerables
26. No escatimaremos esfuerzos para lograr que los niños
y todas las poblaciones civiles que sufren de manera desproporcionada
las consecuencias de los desastres naturales, el genocidio, los
conflictos armados y otras situaciones de emergencia humanitaria reciban
toda la asistencia y la protección que necesiten para reanudar cuanto
antes una vida normal.
Decidimos, por consiguiente:
• Ampliar y reforzar la protección de los
civiles en situaciones de emergencia complejas, de conformidad con el
derecho internacional humanitario.
• Fortalecer la cooperación internacional, incluso compartiendo la
carga que recae en los países que reciben refugiados y coordinando la
asistencia humanitaria prestada a esos países; y ayudar a todos los
refugiados y personas desplazadas a regresar voluntariamente a sus
hogares en condiciones de seguridad y dignidad, y a reintegrarse sin
tropiezos en sus respectivas sociedades.
• Alentar la ratificación y la plena aplicación de la Convención
sobre los Derechos del Niño12 y sus protocolos facultativos relativos
a la participación de niños en los conflictos armados y a la venta
de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la
pornografía.
VII. Atención a las necesidades especiales de África
27. Apoyaremos la consolidación de la democracia en
África y ayudaremos a los africanos en su lucha por conseguir una paz
duradera, erradicar la pobreza y lograr el desarrollo sostenible, para
que de esa forma África pueda integrarse en la economía mundial.
28. Decidimos, por tanto:
• Apoyar plenamente las estructuras políticas e
institucionales de las nuevas democracias de África.
• Fomentar y mantener mecanismos regionales y subregionales de
prevención de conflictos y promoción de la estabilidad política, y
velar por que las operaciones de mantenimiento de la paz en ese
continente reciban una corriente segura de recursos.
• Adoptar medidas especiales para abordar los retos de erradicar la
pobreza y lograr el desarrollo sostenible en África, tales como
cancelar la deuda, mejorar el acceso a los mercados, aumentar la
asistencia oficial para el desarrollo e incrementar las corrientes de
inversión extranjera directa y de transferencia de tecnología.
• Ayudar a África a aumentar su capacidad para hacer frente a la
propagación de la pandemia del VIH/SIDA y otras enfermedades
infecciosas.
VIII. Fortalecimiento de las Naciones Unidas
29. No escatimaremos esfuerzos por hacer de las
Naciones Unidas un instrumento más eficaz en el logro de todas las
prioridades que figuran a continuación: la lucha por el desarrollo de
todos los pueblos del mundo; la lucha contra la pobreza, la ignorancia y
las enfermedades; la lucha contra la injusticia; la lucha contra la
violencia, el terror y el delito; y la lucha contra la degradación y la
destrucción de nuestro planeta.
30. Decidimos, por consiguiente:
• Reafirmar el papel central que recae en la
Asamblea General en su calidad de principal órgano de deliberación,
adopción de políticas y representación de las Naciones Unidas, y
capacitarla para que pueda desempeñar ese papel con eficacia.
• Redoblar nuestros esfuerzos por reformar ampliamente el Consejo de
Seguridad en todos sus aspectos.
• Fortalecer más el Consejo Económico y Social, sobre la base de
sus recientes logros, de manera que pueda desempeñar el papel que se
le asigna en la Carta.
• Fortalecer la Corte Internacional de Justicia a fin de que
prevalezcan la justicia y el imperio del derecho en los asuntos
internacionales.
• Fomentar la coordinación y las consultas periódicas entre los órganos
principales de las Naciones Unidas en el desempeño de sus funciones.
• Velar por que la Organización cuente, de forma oportuna y
previsible, con los recursos que necesita para cumplir sus mandatos.
• Instar a la Secretaría a que, de conformidad con normas y
procedimientos claros acordados por la Asamblea General, aproveche al
máximo esos recursos en interés de todos los Estados Miembros,
aplicando las mejores prácticas y tecnologías de gestión
disponibles y prestando una atención especial a las tareas que
reflejan las prioridades convenidas de los Estados Miembros.
• Promover la adhesión a la Convención sobre la Seguridad del
Personal de las Naciones Unidas y el Personal Asociado.
• Velar por que exista una mayor coherencia y una mejor cooperación
en materia normativa entre las Naciones Unidas, sus organismos, las
instituciones de Bretton Woods y la Organización Mundial del
Comercio, así como otros órganos multilaterales, con miras a lograr
criterios perfectamente coordinados en lo relativo a los problemas de
la paz y el desarrollo.
• Seguir fortaleciendo la cooperación entre las Naciones Unidas y
los parlamentos nacionales por intermedio de su organización mundial,
la Unión Interparlamentaria, en diversos ámbitos, a saber: la paz y
seguridad, el desarrollo económico y social, el derecho internacional
y los derechos humanos, la democracia y las cuestiones de género.
• Ofrecer al sector privado, las organizaciones no gubernamentales y
la sociedad civil en general más oportunidades de contribuir al logro
de las metas y los programas de la Organización.
31. Pedimos a la Asamblea General que examine periódicamente
los progresos alcanzados en la aplicación de lo dispuesto en la
presente Declaración, y al Secretario General que publique informes
periódicos para que sean examinados por la Asamblea y sirvan de base
para la adopción de medidas ulteriores.
32. Reafirmamos solemnemente, en este momento histórico,
que las Naciones Unidas son el hogar común e indispensable de toda la
familia humana, mediante el cual trataremos de hacer realidad nuestras
aspiraciones universales de paz, cooperación y desarrollo. Por
consiguiente, declaramos nuestro apoyo ilimitado a estos objetivos
comunes y nuestra decisión de alcanzarlos.
8a. sesión plenaria
8 de septiembre de 2000
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